martes, 27 de diciembre de 2016

España y Venezuela me enamoraron más de Jericó...

“¡El Genio está por ahí!. Anda con unos españoles, o algo así”. El mensaje fue entregado en un saludo de amigos, pero algo inquietante quedó en el ambiente. No es novedoso que El Genio venga a Jericó! No es novedoso encontrar españoles o extranjeros en nuestras calles! Sin embargo, la curiosidad mató al gato y rápidamente el contacto por whatsapp logró un encuentro a la mañana siguiente.



Carlota, Juan y Josmar; dos españoles y un venezolano decidieron acompañar, por unas horas, a su amigo de travesía por parte de Suramérica, para conocer aquel paraíso que tantas conversaciones ocupó en su encuentro. Fueron menos de 24 horas en Jericó. Una jornada maratónica que develó un edén entre las montañas, pero que dejó la espinita del pronto regreso a la Atenas del Suroeste.

Carlota y Juan son un par de jóvenes Catalanes que decidieron realizar una pasantía académica en Colombia antes de culminar sus estudios en medicina. Josmar, es un venezolano de mil batallas. Un observador del mundo que descresta con su curiosidad botánica. Nuestro encuentro fue cerca de las 11:00 a.m. luego de que ellos disfrutaran de un “desayuno tranca’o” de “Mi Chozita”. Arepa, huevo, buche y otras delicias culinarias de mis montañas hicieron parte de su menú mañanero.



Teniendo en cuenta que su regreso estaba programado para las 4:00 de la tarde, decidimos emprender camino hacia el Jardín Botánico. La noche anterior habían acordado éste itinerario en su caminada nocturna al “Morro El Salvador”. Nuestro recorrido inició por la “falda del comando” (80 escalas) pero, no habíamos puesto el pie en la primer escala, cuando tuve que detenerme a observar su comportamiento. A medida que subían hacia la carrera 3ª, la observación de cada detalle reflejaba sorpresa en sus ojos y alegría en sus rostros. Contenerme para apreciar aquella escena era una misión ineludible.

Logré darles alcance en la carrera 3ª pero, de la escena en las escalas sólo había cambiado la inclinación. Nuestros nuevos amigos observaban con detenimiento cada puerta, cada color … cada calado. Hablábamos de su experiencia en Colombia pero sus ojos no se alejaban de nuestros detalles arquitectónicos. Parar en el “portón rojo”, fue obligatorio para lograr uno de sus recuerdos fotográficos en la corta instancia en Jericó… Lo que ellos no sabía era que un lente seguía con admiración su paso por las calles de nuestro pueblo.


Atravesar la puerta del Jardín Botánico “Los Balsos” fue la oportunidad para apreciar de cerca, y con confianza, la multiplicación exponencial de la admiración por un destino turístico. Entender que el paso de lo urbano a lo natural estaba a detrás de una hermosa puerta, parecía sacado de un cuento de hadas. ¡Otra foto en el puente! ¡Y ésta vez con nuestra cámara! Pidió Carlota en medio de su asombro. Ésta imagen no la captó mi lente, pero si la captó mi memoria. Una imagen imborrable de nuestros nuevos amigos.

Sus pasos dentro del Jardín Botánico eran lentos y curiosos. El nivel de observación era digno de cualquier investigador botánico o ambiental. Cada planta o animal despertaba inmediatamente su curiosidad y una cadena de preguntas que “El Genio” y yo tratábamos de resolver con celeridad para atender el siguiente cuestionamiento. Nuestro recorrido fue lento pero de aprendizaje conjunto e intercultural.




Lastimosamente, el tiempo no es mejor aliado de las visitas cortas a nuestro pueblo. La hora del viaje se acercaba y querían llevar algunos recuerdos y productos de nuestro municipio. Cardamomo, café, lapiceros artesanales, entre otros, hicieron parte de aquel equipaje que tiene como destino familia y amigos de sus lugares de origen. Disfrutamos de un delicioso almuerzo preparado por “El Genio” y, tras una agradable conversación al vaivén de las hamacas, la llamada inexorable al “moto ratón” marcó el inicio de un hasta pronto.

Desde la “Aldea del Piedras” iniciamos la ruta motorizada hacia “la flota”. Llegar con diez minutos de antelación a la partida del bus, fue la excusa suficiente para acceder a la petición de Carlota y Josmar de bajar hasta “El Santuario”. Lo habían visto desde lejos y no se querían ir sin visitarlo. A pie, y sin avisar a nuestros compañeros de aventura, decidimos emprender la ruta por la carrera 4ª, pasar por el parque “Fundadores” y regresar rápidamente por el mismo camino. El celular sería la herramienta para reencontrarnos con “Genio” y Juan antes de la salida hacia Medellín. Tres minutos antes de las cuatro, nos ubicaron en el sector de Boyacá … en la mitad de la falda … y allí despedimos nuestros par de viajeros en moto.



A las cuatro en punto llegamos al Bus y el deseo de no querer partir se notaba en la misma prisa que llevaba Carlota y Josmar. “Último llamado, los estamos esperando” se le escuchó decir a “Peluza” el despachador de la empresa de transportes. El momento de la despedida había llegado. Un fuerte y cálido abrazo selló la cimentación de nuevos lazos de amistad y el agradecimiento eterno de un jericoano que sintió como se multiplicó el amor por su patria chica a través del corazón y los sentidos de tres extranjeros. ¡Gracias Amigos!

@pipecorreac

domingo, 11 de diciembre de 2016

Estamos Cambiando


Estamos cambiando y no nos hemos dado cuenta. La transformación de nuestro entorno parece perceptible, pero la indiferencia institucional y comunitaria ha abierto la puerta a una modificación paisajística, cultural, económica, social y productiva de nuestras montañas.




Desde hace muchas décadas, Colombia y Latinoamérica han sido consideradas grandes fuentes de materia prima para los mercados mundiales. Hoy, la percepción no ha cambiado mucho y no nos hemos preocupado mucho por hacer que cambie. A pesar de ello, viene se viene generando una ola de “avances” agroindustriales en nuestras montañas que, en el afán desmesurado y no planificado de las autoridades gubernamentales por generar indicadores de popularidad, ha generado un enorme detrimento de nuestro bien más preciado: El Medio Ambiente y los Recursos Naturales.

Es claro que toda actividad humana es un factor de contaminación ambiental. Sin embargo, la particularidad de algunos intereses han permitido que el deterioro de nuestro medio ambiente tenga altas revoluciones y una impresionante velocidad de destrucción antrópica. Una mafia mega productiva y mega destructiva acosa nuestro territorio bajo una mirada social inquieta que se limita a la persecución de una locomotora minera.

Hace unos meses escribía precisamente sobre el alto impacto que generaría el establecimiento de cultivos de Gulupa y Aguacate en el corregimiento de Palocabildo (Jericó), teniendo en cuenta su ubicación en la parte superior de las captaciones de acueductos veredales y familiares. Hoy, el impacto visual de dicho establecimiento se suma al temor generado por la venta de nuevas fincas en el sector de Rio Frío (Támesis – Jericó) y otras zonas de nuestro suroeste para cultivos similares. Nuestros afloramientos y recursos naturales están siendo “víctimas” de una sociedad que busca acelerada y desmesuradamente convertirlos en victimarios. Muchas consecuencias sólo serán tangibles con el paso del tiempo y ya no habrá marcha atrás.

Nuestro territorio está cambiando y no precisamente para embellecerse. La división social, generada alrededor de la falta de respeto y tolerancia frente a las ideas y pensamientos del otro, nos ha enceguecido de tal manera que no nos hemos percatado del inmenso daño que nos estamos haciendo. Las nuevas vías, los cientos de metros de plástico, los monocultivos y otras actividades agroindustriales se han apoderado del verde de nuestras montañas y de sus recursos. Mientras tanto, el afán mediático de unos cuantos no permite generar argumentos con fundamento en el conocimiento académico, técnico y territorial. Se enseña y divulga sólo lo que conviene a cada una de las partes.

Todavía estamos a tiempo de entender nuestro territorio y los sueños de nuestras comunidades. Ante éste cambio, es hora de quitarnos el velo que genera el famoso cáncer de “Cochise” y construir territorio trabajando unidos por  el bienestar comunitario, la protección y conservación de nuestros recursos naturales y del medio ambiente; y la garantía de que las futuras generaciones puedan gozar de un mundo mucho mejor.






@pipecorreac

miércoles, 19 de octubre de 2016

MI GENTE!


Palabras escritas para la apertura de la Noche de los Talentos Jericoanos...


"Se justifica vivir si el mundo es un poco mejor, cuando uno muera, como resultado de su trabajo y esfuerzo”.
HÉCTOR ABAD GÓMEZ




Octubre 18 de 2016
  
Nacer, crecer o vivir en Nuestro “Grato nido de amores” es, en sí mismo, un galardón dorado que el creador tuvo con nuestra existencia terrenal. Pocos hombres o mujeres de éste planeta pueden gozar de un paraíso con todas las virtudes descriptibles de nuestro Jericó.

Sin embargo, hablar de “La Atenas del Suroeste”, “La Mesa de Dios”, “La cuna del carriel”… sin tener en cuenta a su gente, sería hablar de una historia vacía. Jericó ha forjado su historia sustentado en el talento de hombres y mujeres que decidieron pasar de los sueños a la acción. Hombres y mujeres que sin importar las dificultades han puesto lo mejor de cada uno para permitir que la existencia de otros sea mejor.

Vivimos en un municipio que ha contado con la fortuna de aportarle a la historia de la humanidad hombres y mujeres de la talla de Santa Laura Montoya, Héctor Abad Gómez y Manuel Mejía Vallejo. Pero también contamos con la fortuna de tener Anas, Bernardos, Carmencitas, Estelas, Franciscos, Gabrielas, Marías, Nicolases… en pocas palabras, hombres y mujeres que desde las acciones más simples también cambian el mundo a cada instante. No gozan de amplia difusión en medios, pero entre sonrisas, talento y servicio se han ganado el reconocimiento de jericoanos y turistas. Son nuestras acciones la mejor medida de nuestro talento.


Las montañas jericoanas, no sólo enmarcan “un fulgente pasado”, atesoran un hermoso presente que, sólo con hombres y mujeres dispuestos a servir,  a cumplir sus sueños  y los sueños de la comunidad, podrá ser protegido de ambiciones que rompen con el legado de paz, armonía, pujanza y respeto que han primado en nuestra historia. Hombres y mujeres que con sus acciones protegen el futuro de un gran patrimonio inmaterial.

Y es que el valor y el potencial social de nuestro municipio desborda las percepciones narradas en por la historia y la literatura. El valor y el potencial social de Jericó sólo es perceptible cuando se transitan las calles y se conocen sus habitantes. Cada Sector, vereda, calle, casa, familia o persona, tiene detrás de su arte, experiencia, profesión, oficio o talento una historia de vida que permite descubrir por qué la Historia de Jericó ha trascendido todas las fronteras del planeta. El jericoano conserva la esencia de una cultura labrada en nuestras montañas y que se niega a desaparecer.

Siempre se ha dicho que detrás de todo hombre hay una gran mujer. Ahora en la Atenas del Suroeste decimos que detrás de cada GRAN PUEBLO hay una GRAN COMUNIDAD. No importa si eres un jericoano de abundantes o escasos recursos, de la zona urbana o de la zona rural, de la tierra fría o de la tierra caliente; el corazón de cada jericoano permite eslabonar una gran cadena de actitudes, alegrías, conocimientos, ideas, pensamientos y amores terrenales que, en conjunto, llenan de talento no sólo el cuerpo o el cerebro sino también el espíritu. Un talento que trasciende generaciones y que  siempre va acompañado de progreso y multiplicación generacional. Un talento que nos ha permitido posicionarnos con alta recordación en cada persona que se disfruta de nuestro paraíso.


La historia de la humanidad se ha narrado desde las batallas y hechos épicos, pero pocas veces reconoce la existencia de esas acciones simples que soportan los grandes sucesos. La recordación se convirtió en algo simplemente mediático y el verdadero valor de las personas es desconocido, un hecho que lamentablemente ignora que “los hombres pueden ser los grandes transformadores de los pueblos o los más formidables obstáculos para su progreso" (HÉCTOR ABAD GÓMEZ).

Hoy Jericó levanta su voz para decirle a su comunidad, a sus habitantes y visitantes GRACIAS por hacer parte de éste paraíso. GRACIAS por utilizar todo su talento en beneficio de quienes los rodean. GRACIAS por demostrar que en la Mesa de Dios está hecha para servir. GRACIAS por hacer de Jericó un verdadero Paraíso y por convertirlo en un escenario de aprendizajes y enseñanzas permanentes. El talento de Jericó es Infinito!






@pipecorreac



domingo, 9 de octubre de 2016

Pensamientos a lomo de Mula

 A lomo de mula, transitando entre el ensordecedor silencio que sólo he percibido entre éste monocultivo, a la ausencia de paisaje le sobrevienen pensamientos de lo que era, lo que es y lo que será. Si, el transito por las montañas de Rio Frío hacía mucho tiempo no era tan helado. Y no era precisamente el clima. Camisilla, camisa, chaqueta y sombrero era suficiente atuendo para calentar el cuerpo, pero no el alma.





De repente, fue imposible dejar de pensar en la tan aclamada Provincia del Cartama. Una iniciativa a la que se han sumado once (11) municipios del suroeste antioqueño fundamentados en una posibilidad otorgada por la Constitución Política a los territorios para que se ordenen alrededor de sus “similitudes sociales, económicas, culturales y ambientales”. El haber contado con una infancia correteada y cabalgada en ésta bella montaña de la cordillera occidental, me lleva a aseverar que urgen iniciativas que ordenen el territorio. Estamos perdiendo invaluables recursos en el afán económico. Pero, ¿es la Provincia la mejor manera de solucionar éste desorden territorial?

Ésta pregunta sólo se responderá en la medida en la que los ciudadanos de a pie nos interesemos en participar en un proceso que será trascendental para la región y para cada uno de los que soñamos en construir futuro y familia en las montañas que nos vieron nacer. La participación ciudadana en éstos procesos es un deber del Estado pero, como dirían los abuelos, “allá no lo van a llevar de las orejas”.

En un momento crucial para Colombia, donde la unión de voluntades ciudadanas se convierte en la única salida a las dificultades generadas en la polarización politiquera, las propuestas que surjan de los territorios y la articulación de éstas en los diferentes esquemas de ordenamiento y planeación nacional, permitirán abrir las puertas a un desarrollo nacional eficaz, eficiente y con verdaderos componentes de igualdad en cada rincón del país.

Pero, al igual que las normas colombianas,  mis pensamientos se pierden por instantes. Es inevitable mezclar todos éstos sucesos con aquellos recuerdos de cabalgatas entre potreros, haciendas y cultivos de papa, mora y frijol. Ahora los deseos de observar la inmensidad de la vereda se estrellan, a tan sólo un par de metros, con miles de pinos “exóticos”. Las grandes casas de cancel, los ladridos de los perros y el silbido en los potreros han desaparecido. Los cantos de los pájaros volaron en el cambio de ecosistemas.

Así, con el paso lento y seguro de mi cabalgadura, y ante la imposibilidad de disfrutar de trinos de las aves que habitaban Rio Frío, volví a pensar en el futuro de nuestras montañas en éste gélido desierto de árboles. Algo podemos hacer! A pocos metros ya observo los primeros rayos solares y la esperanza empieza a calentar el torrente sanguíneo y cada articulación del cuerpo. La alegría poder sentir los primeros rayos de sol reafirma mi posición de apostarle desarrollo sostenible de nuestro territorio.

Es hora de que las comunidades levantemos la voz y utilicemos los espacios de participación que nos han sido otorgados constitucional y legalmente. Nadie conoce mejor nuestras montañas que nosotros mismos, quienes las hemos caminado por años y hemos aprendido leerlas. El ordenamiento de los territorios no se  puede seguir construyendo en los escritorios de Bogotá y Medellín. El ordenamiento del territorio debe ser escrito con la voz activa de las poblaciones rurales, de otra manera, éstas desérticas plantaciones, seguirán extinguiendo la vida de nuestros recursos naturales y de nuestras comunidades. La luz está cerca y mi compañera de viaje acelera el paso porque sabe que se acerca su merecido descanso. Desde el Alto del Comino seguiremos observando con un panorama más alentador…


@pipecorreac