Desde la montaña nuestros pensamientos intentarán llegar al mundo. Tenemos una voz para construir… para aportar nuestro grano de arena.
miércoles, 29 de abril de 2020
El abrazo de mi Amigo
miércoles, 22 de abril de 2020
Atípico día de La Tierra
sábado, 7 de marzo de 2020
BASURA CERO: Un instrumento para los Planes de Desarrollo
miércoles, 1 de enero de 2020
OHPUESTO
No era de la ciudad pero ya hacía presencia en la cabeza de quienes habitaron la montaña durante decenas de años. Su marca, indeleble, se veía y mencionaba en cada rincón.
Algunas cabezas maestras, empezaron a hacer de él una imagen visible pero su orgullo de ver por encima del hombro deterioraba día a día su imagen. Los rayos del sol osaban acariciarlo frecuentemente pero la lluvia arrugaba su cuerpo y su espíritu.
Al igual que el sombrero, la cabeza que decía ser maestra entre los maestros, sólo tenía copa y alas. A diferencia del rey Guarniel, que durante años protegió los más íntimos secretos, historias y patrimonio de la vereda, la ausencia de orejas impidieron que el sombrero escuchara el clamor de la ciudad... Él sólo quería estar a la cabeza.
Cuatro años bastaron para que el sombrero perdiera su cercanía con el territorio, pero siempre se recordará que en la tierra del Guarniel, el sombrero gobernó.
@pipecorreac
miércoles, 11 de diciembre de 2019
Pasa el Ganado
Muuuuuchos mu. Pasa el ganado ante la mirada protectora de Vaqueros y caballos. La admiración por el arte campesino ahora ha cautivado amigos, familiares y curiosos. El polvo es otro detalle más en la gala. El paso lento y colorido se ambienta entre silbidos y aplausos. Cien metros han bastado para llegar al partidor donde todo empieza de nuevo. Muuuuuchos mu.
@pipecorreac
Manoseo
El roce previo sirvió para que pusiera su mano en mi lengua. Sin importar que sus dedos apestaban a tabaco apretó su puño y de un tirón abrió mi alma. Siete caminos llenos de información hicieron que su mano se insertara en mi cuerpo y los cinco secretos más profundos quedaron a su alcance. Al obtener lo que quería, ha sacado delicadamente su mano y mis entrañas sienten puño de arriero. Finalmente, mi lengua, de suave piel, vuelve a su sitio, a ser garante de seguridad hasta el próximo jalón. Su última caricia me ha recordado que soy un Guarniel.
@pipecorreac

